Debe haber pocas las personas en el mundo que no hayan jugado el ‘Super Mario Bros.‘ original o ‘Tetris’. Serán menos aún las personas que digan que no son buenos juegos. En muchos lugares ponen estos, entre otros, como los mejores juegos de la historia. Pero a todo esto, ¿qué hace que aún con la experiencia e inversión en desarrollo por parte de los estudios los mejores juegos sigan siendo los antiguos? Últimamente se han hecho auténticas joyas del entretenimiento como ‘Mario Galaxy’, ‘Uncharted’, ‘Halo’ y demás (paro ahí o la lista se hará interminable); pero si le preguntas a una buen videojugador que conozcas, por mucho control de movimiento que tenga algún Zelda, nunca será mejor que ‘Ocarina of Time‘; y no habrá mejor juego de estrategia que el primer ‘StarCraft‘. La gran mayoría concuerda en que es asombrosamente difícil -o imposible- superar a los juegos “viejitos”. La explicación la encontré con este curioso ejercicio.

La edad a la que empezamos a jugar varía mucho según la economía y disponibilidad, así que simplemente escribiré “la niñez” como etapa para empezar a jugar. Pongamos en manos de un niño alguno de esos juegos “retro” por unos minutos; luego, entreguémosle durante el mismo periodo de tiempo una versión actual del mismo juego y esperemos a ver qué versión escoge luego; yo lo probé con ‘Super Mario World‘ (a mi gusto, el mejor que se ha publicado) y ‘Super Mario Galaxy 2’ respectivamente. Como era de esperarse  (al menos para mí), al día siguiente lo que me pidió fue ‘Super Mario Galaxy‘. Le pregunté por qué y solo me respondió: “por que se mira más bonito y no me costó usar el control para ver qué se hace”. Lo primero que se me vino a la mente fue: “qué clase de control puede haber más simple que una cruz y dos colores de botones”, refiriéndome al control del SNES. Pero luego reaccioné y encontré a qué se debía su repuesta: ES UN NIÑO. Para entender esto les contaré mi testimonio.

Cuando jugué por primera vez el Mario World habré tenido unos 8 años. No había jugado nunca nada con gráficos de más de 32 bits, mucho menos un gameplay más allá de las plataformas, uno que otro juego de disparos y los clásicos puzzles. Para mí era el mejor juego jamás inventado. Crecí con este pensamiento y a pesar del tiempo, sigue estando entre los que a mi gusto son los mejores de la historia. Cada vez que lo veo, recuerdo la primera vez que tuve en control de SNES en mis manos y vi cómo al correr podía hacer volar a Mario a través de niveles que nunca habían sido tan coloridos y mágicos como hasta ahora. Cuando hice el experimento con el niño jugué unos niveles antes de dárselo. Me sentí como en aquel entonces y volví a pensar que era el mejor juego jamás hecho.

En resumen; me pareció lo mejor porque cuando lo jugué recordé mi infancia (tampoco está tan lejana), recordé lo que solía hacer mientras trataba de conseguir las llaves secretas… recordé que era el mejor juego de la historia. Pasó porque cuando lo jugué marcó parte de lo que hacía para divertirme cuando era niño (aunque también salía a hacer deporte, no se crean que no). Por eso es que los juegos viejos nos parecen los mejores, marcaron parte de nuestra infancia, parte de nuestra vida. Los grandes juegos irán y vendrán y seguramente, la generación de hoy en día piense que los mejores de la historia serán los que tienen billones de píxeles y el ojo de Yoshi o en los que estornudas y Master Chief tiene que limpiarse el casco. Pero mientras sigan marcando nuestra vida y dándonos qué recordar y de qué hablar de aquí a quince años; esos son los mejores juegos de la historia.

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